En noviembre de 2023, Warner Bros. Discovery tomó una de las decisiones más polémicas de la era David Zaslav: cancelar Coyote vs. Acme, una película completamente terminada que había costado cerca de $70 millones de dólares, para usarla como deducción fiscal por $30 millones. La película ya había pasado por test screenings con puntuaciones extraordinarias —un 95% de la audiencia la calificó como "Muy Buena" o "Excelente", 14 puntos por encima del promedio para películas familiares— pero nada de eso importó. El estudio necesitaba los números, no la película.

Casi tres años después, el 28 de agosto de 2026, Coyote vs. Acme finalmente llegará a los cines de todo el mundo. Y la historia de cómo eso ocurrió es casi tan entretenida como la película misma.

De la basura corporativa al rescate indie

La cancelación de Coyote vs. Acme no fue un caso aislado. Junto a ella cayeron Batgirl y Scoob! Holiday Haunt, todas sacrificadas en el altar de la reestructuración financiera de Warner Bros. Discovery. Pero mientras las otras dos producciones fueron enterradas en silencio, Coyote vs. Acme provocó algo que los ejecutivos no anticiparon: una rebelión.

Directores, actores, guionistas y miles de fans levantaron la voz. Las filtraciones de miembros del equipo indignados alimentaron una campaña en redes sociales que no daba tregua. La presión fue tan intensa que Warner Bros. eventualmente permitió al equipo creativo buscar un nuevo distribuidor.

Escena de Coyote vs. Acme

Fue entonces cuando apareció Ketchup Entertainment, una distribuidora independiente que ya había adquirido los derechos de The Day the Earth Blew Up: A Looney Tunes Movie. En marzo de 2025, Ketchup cerró un acuerdo por los derechos mundiales de Coyote vs. Acme por aproximadamente $50 millones de dólares, marcando uno de los rescates cinematográficos más improbables de la historia reciente de Hollywood.

Una premisa brillante con ADN de Hollywood clásico

Basada en un artículo satírico de Ian Frazier publicado en The New Yorker en 1990, la película sigue a Wile E. Coyote cuando decide hacer lo que cualquiera haría después de años de productos defectuosos que le han explotado en la cara: demandar a la corporación Acme.

El Coyote contrata a Kevin Avery, un abogado en horas bajas interpretado por Will Forte, para llevar el caso más absurdo jamás visto en un tribunal. Del otro lado, la corporación Acme envía a su propio representante legal, Buddy Crane, encarnado por John Cena. Completan el elenco Lana Condor como la sobrina optimista de Kevin, y Tone Bell.

Dirigida por Dave Green, con un guion de Samy Burch y una historia co-escrita por nada menos que James Gunn y Jeremy Slater, la película mezcla acción real con animación en un híbrido que promete capturar el espíritu caótico de los clásicos de Looney Tunes.

Las primeras reacciones confirman: valió la pena pelear

La película tuvo su premiere en la San Diego Comic-Con el 25 de julio de 2026, y las primeras reacciones han sido contundentes. Los asistentes la describieron como una experiencia divertida y llena de corazón, con el consenso general resumido por JoBlo en una frase que lo dice todo: "The saved Warner Bros. movie was worth fighting for" (la película rescatada de Warner Bros. valió la pena pelear).

Pero lo más irónico de todo es que la propia película no se guarda nada contra su antiguo estudio. Según reportes, Coyote vs. Acme incluye referencias directas y bromas sobre las deducciones fiscales de Warner Bros., convirtiendo su propia historia de cancelación en parte de su narrativa.

Por qué esta historia importa más allá de la película

Coyote vs. Acme se ha convertido en un símbolo de todo lo que está mal —y todo lo que puede salir bien— en la industria del entretenimiento actual. Su cancelación representó el cinismo corporativo en su forma más pura: una obra creativa terminada, aplaudida por audiencias de prueba, destruida por una línea en una hoja de balance. Su rescate, en cambio, demostró que las voces de los fans y la comunidad creativa todavía pueden mover montañas en Hollywood.

El 28 de agosto, cuando las luces del cine se apaguen y Wile E. Coyote finalmente tenga su día en la corte, no solo estaremos viendo una comedia familiar. Estaremos viendo la prueba viviente de que las buenas historias, como el Coyote, simplemente se niegan a morir.

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