Mattel lo tenía todo calculado. Después del éxito monumental de Barbie en 2023 —que recaudó más de $1,400 millones de dólares a nivel mundial—, el plan era claro: construir un universo cinematográfico basado en sus juguetes más icónicos. Masters of the Universe iba a ser el siguiente gran golpe. Un presupuesto entre $170 y $200 millones de dólares. Un elenco con Nicholas Galitzine, Jared Leto, Idris Elba y Camila Mendes. Un director de prestigio como Travis Knight. Todo estaba alineado.
Excepto el público.
Los números que nadie quería ver
El fin de semana de estreno del 5 de junio de 2026, Masters of the Universe aterrizó en el segundo lugar de la taquilla estadounidense con apenas $29.3 millones de dólares. A nivel mundial, la cifra asciende a $54.3 millones. Para ponerlo en perspectiva: la película fue superada por Scary Movie 6, que abrió con $55 millones en su mercado doméstico —un récord para esa franquicia— y con un presupuesto significativamente menor.
Pero la verdadera magnitud del desastre se entiende al mirar el panorama completo. Según los estándares de la industria, una película necesita recaudar aproximadamente 2.5 veces su presupuesto de producción para alcanzar el punto de equilibrio, considerando costos de marketing y distribución. Eso significa que Masters of the Universe necesitaría llegar a los $425 millones de dólares en taquilla global para no perder dinero. Con $54 millones en su primer fin de semana, las probabilidades son prácticamente nulas.
El problema demográfico que enterró a He-Man
Quizás el dato más revelador —y preocupante— del estreno no está en las cifras de recaudación, sino en quién fue a ver la película. Los números demográficos del fin de semana de apertura cuentan una historia que debería alarmar a cualquier ejecutivo de estudio:
Solo el 5% de los espectadores tenía menos de 12 años. Apenas el 6% tenía entre 13 y 17 años. El grupo demográfico dominante fue el de personas entre 45 y 54 años, que representó un 29% de la audiencia. Es decir, la generación que creció con los juguetes originales en los años 80.
El mensaje es brutal: He-Man no logró conectar con las nuevas generaciones. La película funcionó como un ejercicio de nostalgia para adultos de mediana edad, no como el blockbuster familiar multigeneracional que Mattel y Amazon MGM necesitaban para justificar una inversión de $200 millones.
¿Qué salió mal? La trampa de la nostalgia
La paradoja de Masters of the Universe es que no es una mala película. En Rotten Tomatoes acumula un 67% de aprobación crítica con un promedio de 6.1/10. Las reseñas destacan la transformación física de Galitzine, el trabajo visual de Travis Knight y algunos momentos de acción genuinamente emocionantes. No estamos hablando de un desastre creativo.
El problema es más profundo: es un desastre estratégico. Mattel asumió que la fórmula de Barbie podía replicarse con cualquier propiedad intelectual de su catálogo, sin entender que el éxito de Greta Gerwig no fue simplemente "nostalgia + presupuesto alto". Barbie funcionó porque era culturalmente relevante para todas las edades, porque tenía algo que decir más allá de la marca, y porque conectó con una audiencia femenina que Hollywood suele ignorar.
Masters of the Universe, en cambio, le habla principalmente a hombres que recuerdan los dibujos animados de los 80. Ese es un nicho, no un mercado masivo. Y un nicho no sostiene una inversión de $200 millones.
El contexto que empeoró todo
La competencia tampoco ayudó. En el mismo fin de semana, Scary Movie 6 arrasó con su público objetivo y Backrooms de A24 continuó su racha histórica, acumulando más de $212 millones de dólares a nivel mundial con un presupuesto de apenas $10 millones. Sí, leíste bien: la película de horror nacida de una creepypasta de internet, hecha con una fracción del presupuesto, ha recaudado casi cuatro veces más que la superproducción de He-Man.
Esa comparación es devastadora y resume a la perfección el estado actual de Hollywood: el público no quiere marcas conocidas por el simple hecho de ser conocidas. Quiere historias que se sientan frescas, relevantes y auténticas. Backrooms nació de internet y habla el idioma de la generación que consume cine hoy. He-Man nació de una estantería de juguetes de 1982 y, aparentemente, se quedó ahí.
¿Qué significa esto para el "Mattel Cinematic Universe"?
El fracaso de Masters of the Universe pone en jaque los planes de Mattel para seguir adaptando sus propiedades intelectuales. La compañía tiene en desarrollo proyectos basados en Hot Wheels, Polly Pocket, Rock 'Em Sock 'Em Robots y otros juguetes clásicos. Travis Knight incluso insinuó planes para una secuela de He-Man con una escena post-créditos.
Esa secuela, con estos números, parece más una fantasía que un plan de negocio.
La lección de Masters of the Universe es clara: la nostalgia por sí sola no llena salas de cine. Puedes tener el presupuesto, el elenco y las buenas intenciones, pero si no logras que tu historia sea relevante para el público que realmente compra entradas hoy —jóvenes, familias, audiencias diversas—, terminas con una película de $200 millones que solo interesó a un 29% de adultos que ya la vieron gratis en la televisión de su infancia.
He-Man tendrá el poder de Grayskull. Pero contra la taquilla de 2026, ni siquiera eso fue suficiente.






