Netflix estrenó el pasado 21 de agosto La Captura, la película mexicana dirigida por Chava Cartas que reconstruye la recaptura de Joaquín "El Chapo" Guzmán ocurrida el 8 de enero de 2016 en Los Mochis, Sinaloa. La cinta se conoce internacionalmente como Facing El Chapo y llega tras un paso limitado por salas mexicanas.
El dato que la vuelve distinta dentro de un catálogo saturado de historias de narcotráfico es el punto de vista: aquí el capo no es el protagonista. La historia se cuenta desde la patrulla, con dos policías federales que ni siquiera sabían del operativo mayor que estaba en marcha esa madrugada.
Dos agentes, un robo de auto y el hombre más buscado de México
Alfonso "Poncho" Herrera interpreta a Arturo Carmona y Noé Hernández a Héctor Rosales, dos agentes de nombre ficcionado que interceptan un vehículo robado durante lo que parecía una revisión de rutina. Adentro viajaba Guzmán, que acababa de escabullirse de un despliegue de la Marina. Héctor Kotsifakis da vida al capo y Juan Pablo Cruz García a su escolta, Jorge Iván "El Cholo" Gastélum.
Lo que sigue es un pulso de varias horas: intentos de soborno, amenazas veladas y la decisión de retener al detenido en un motel cercano mientras llegaban los refuerzos. Ese es todo el thriller, y no necesita más. El guion, firmado por Bernardo Esquinca, se apoya en dos crónicas del periodista Héctor de Mauleón publicadas en El Universal.
Ficción con columna vertebral documentada
Cartas ha sido explícito sobre los límites de su reconstrucción. "No es un documental; es una ficción basada en hechos reales", explicó el director, que sostiene haber mantenido "una columna vertebral muy clara" con los puntos verificados y haber construido dramáticamente solo aquellos espacios de los que no existe registro.
Hay licencias que la propia prensa mexicana ya señaló: en la realidad fueron cuatro los agentes que interceptaron el vehículo, mientras que la película concentra la acción en dos. Es una decisión de guion, no un error, y funciona para sostener la tensión en un espacio reducido durante casi todo el metraje.
El antídoto contra la narcoestética
El acierto más comentado de La Captura es lo que decide no hacer. No hay corridos triunfales, ni camionetas blindadas filmadas como objeto de deseo, ni el machismo estilizado que convirtió al género en una fábrica de antihéroes simpáticos. El capo aparece disminuido, negociando su libertad desde la incomodidad de un cuarto de motel.
"[…] lo que buscamos en nuestras películas es mostrar a grandes seres humanos", ha dicho Cartas al describir su enfoque. Herrera, por su parte, evitó convertir a sus personajes en estampas heroicas: "No hay que ser ingenuos con respecto al país en el que vivimos", advirtió el actor, que rechaza tanto la romantización del crimen como el cinismo automático hacia las fuerzas de seguridad.
Esa ambigüedad es lo que sostiene la película. Los agentes no son incorruptibles por naturaleza; son dos hombres con familia, con sueldo de policía federal y con una oferta millonaria sobre la mesa. La tensión moral hace más trabajo que cualquier balacera.
Un director con antecedentes en el top de Netflix
Cartas no llega de sorpresa. Su película anterior, Contraataque, alcanzó el octavo lugar del ranking global de Netflix durante el primer semestre de 2025 y ya tiene secuela en producción. Con La Captura, producida por Francisco González Compeán y rodada parcialmente en Chihuahua, el director confirma que hay una vía para el cine de acción mexicano que no pasa por glorificar al crimen organizado.
El estreno se suma a una racha de apuestas grandes de la plataforma, en la línea de lo que ya comentamos sobre el giro de Netflix con Narnia: El Sobrino del Mago y sobre el regreso de Jennifer Lopez a la comedia romántica en Office Romance. La diferencia es que aquí el material de origen es una herida abierta, y el tratamiento importa tanto como el resultado.
La Captura ya está disponible en Netflix. Puedes leer el reporte completo sobre el caso real que la inspira en Infobae México.






