La paradoja amarilla: amada por la crítica, ignorada por el público

Los Minions siempre han sido sinónimo de taquilla asegurada. Desde 2010, la franquicia Despicable Me ha generado más de $5.000 millones a nivel mundial, convirtiéndose en la saga animada más taquillera de la historia. Pero este fin de semana del 4 de julio, algo se rompió.

Minions & Monsters, la séptima entrega de la franquicia de Illumination, abrió con apenas $36,4 millones en su fin de semana de 3 días y $61,4 millones en el marco extendido de 5 días desde el miércoles. La cifra no solo está muy por debajo de las proyecciones de $80 millones que manejaba la industria, sino que representa el peor debut doméstico en toda la historia de la franquicia, incluso por debajo del Despicable Me original de 2010, que recaudó $56 millones sin ajustar por inflación.

Para poner las cosas en perspectiva: Minions: The Rise of Gru (2022) y Despicable Me 4 (2024) abrieron con $123 millones y $122 millones respectivamente durante el mismo feriado del 4 de julio.

Las mejores reseñas de la saga no salvaron la taquilla

Escena de Minions & Monsters

Aquí está la verdadera ironía: Minions & Monsters es, según la crítica, la mejor película que Illumination ha producido jamás. Con un 91% en Rotten Tomatoes, supera a todas las entregas anteriores de la franquicia, incluyendo el Despicable Me original. El consenso de los críticos la describe como "una carta de amor al cine clásico de Hollywood" donde los Minions invaden la meca del cine y desatan el caos.

Las audiencias también la amaron: obtuvo un A- en CinemaScore, la encuesta de salida que mide la satisfacción del público en la sala. Eric Goldman de IGN le dio un 8/10 y Drew Taylor de TheWrap la calificó como la entrada más creativa de la saga.

Entonces, ¿por qué no fue la gente a verla?

La fatiga de franquicia, el elefante en la sala

Los analistas de la industria apuntan a un culpable claro: la sobresaturación. Siete películas en 16 años —una cada dos años en promedio— han agotado la novedad del universo Minion para el público norteamericano. Es un contraste brutal con Toy Story, que produjo solo cinco entregas en 30 años y cuya quinta parte recaudó más de $764 millones a nivel global este mismo verano.

Hay otro factor que pocos mencionan: la competencia interna. Toy Story 5 sigue dominando las salas apenas semanas después de su estreno, y ambas películas compiten por exactamente el mismo público familiar. Disney y Universal se canibalizaron mutuamente en el peor momento posible.

Afuera es otra historia

Si el panorama doméstico es sombrío, el internacional cuenta una historia completamente diferente. Minions & Monsters recaudó $86 millones en mercados internacionales durante el fin de semana, con un acumulado de $98 millones fuera de EE.UU. Los principales territorios fueron China ($16,3M), Alemania ($6,4M) y Reino Unido e Irlanda ($5,8M), llevando el total mundial a casi $160 millones.

La franquicia siempre ha tenido un atractivo global especial —los Minions hablan un idioma universal, literalmente— y este patrón sugiere que la fatiga es un fenómeno más norteamericano que mundial.

¿Qué significa esto para el futuro?

A pesar del tropiezo, no todo está perdido para Illumination. Las entregas anteriores de Despicable Me han demostrado una notable resistencia en taquilla a largo plazo, y las excelentes reseñas y el boca a boca positivo podrían darle piernas a Minions & Monsters durante las próximas semanas.

Pero el mensaje para los estudios es inequívoco: ni las mejores críticas del mundo pueden compensar el cansancio del público cuando una franquicia se explota sin descanso. En una era donde cada estudio busca convertir cada éxito en una saga interminable, Minions & Monsters es el caso de estudio perfecto de que la calidad sin novedad ya no garantiza la taquilla.

La pregunta que queda flotando en Hollywood es incómoda pero necesaria: si tu mejor película es también tu peor debut, ¿es hora de dejar descansar a los personajes amarillos... o de reinventar por completo la estrategia?