30 años de Ghostface y un récord que nadie esperaba
Cuando Wes Craven estrenó Scream en 1996, reinventó el cine de terror para toda una generación. Treinta años después, la franquicia no solo sigue viva: acaba de romper todos sus récords de taquilla con Scream 7, una entrega que demuestra que Ghostface tiene mucho más que decir.
La séptima película de la saga debutó con $64.1 millones en su primer fin de semana en Estados Unidos, superando por casi $20 millones el récord anterior que ostentaba Scream VI (2023) con $44.4 millones. A nivel global, el estreno alcanzó los $97.2 millones, y su recaudación total ya supera los $215 millones en todo el mundo, convirtiéndola en la primera película de Scream en cruzar la barrera de los $200 millones.
El regreso que los fans pedían a gritos
Gran parte del éxito de Scream 7 se debe al tan esperado regreso de Neve Campbell como Sidney Prescott. Tras ausentarse de Scream VI por una disputa salarial, Campbell negoció un acuerdo estimado en $7 millones para volver al papel que la convirtió en ícono del cine de terror.
Y el resultado habla por sí solo. La historia nos lleva a un pequeño pueblo de Indiana donde Sidney ha reconstruido su vida lejos de los horrores del pasado. Pero cuando un nuevo Ghostface emerge con un objetivo claro —su hija adolescente—, Sidney debe enfrentarse una vez más a sus peores pesadillas.
Kevin Williamson toma las riendas por primera vez
Otro de los grandes atractivos de esta entrega es que Kevin Williamson, creador original de la franquicia y guionista de las primeras entregas, dirige por primera vez una película de Scream. Williamson también coescribió el guion junto a James Vanderbilt y Guy Busick, logrando un equilibrio entre la nostalgia que los fans de la primera hora demandan y la frescura necesaria para conectar con nuevas audiencias.
El elenco se completa con Courteney Cox en una de sus mejores interpretaciones como Gale Weathers, Matthew Lillard de regreso como Stu Macher, Isabel May como la hija de Sidney, y los ya conocidos Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding como los gemelos Meeks.
La franquicia slasher que desafía la gravedad
Con estos números, Scream se consolida como la franquicia slasher más exitosa de la historia del cine. Mientras otras sagas del género han ido perdiendo fuerza con cada secuela, Ghostface logra lo impensable: que cada nueva entrega recaude más que la anterior.
Los críticos han sido mixtos —un 5.8 en IMDb y reseñas que señalan una trama que depende demasiado de la nostalgia—, pero el público ha votado con su billetera. Y en una era donde el terror compite con franquicias multimillonarias de superhéroes y animación, que una película slasher con un presupuesto de apenas $45 millones recaude más de $215 millones es, sin duda, un logro extraordinario.
La pregunta que todos se hacen ahora es inevitable: ¿habrá Scream 8? Con estos resultados, la respuesta parece obvia. Ghostface no ha terminado de llamar.






