El fin de semana que DC no quería
Supergirl, la segunda película del nuevo Universo DC de James Gunn y Peter Safran, aterrizó en los cines estadounidenses el 26 de junio de 2026 con grandes expectativas… y se estrelló. Con un debut de apenas $38 millones en su primer fin de semana doméstico, la película protagonizada por Milly Alcock se quedó muy por debajo de las proyecciones iniciales de $47-50 millones y a años luz del estreno de Superman ($114 millones) un año antes.
Para ponerlo en perspectiva: Supergirl recaudó menos de un tercio de lo que generó Superman en su apertura. Es un golpe duro para un estudio que venía construyendo momentum con el éxito de su primera película.
Los números no mienten
Los primeros indicadores ya anticipaban problemas. Las previews del jueves generaron $7.8 millones, y el día de apertura alcanzó los $18 millones, cifras que inmediatamente encendieron alarmas. Con un presupuesto de producción de $170 millones (sin contar marketing), la película necesitará un rendimiento extraordinario en las próximas semanas para evitar pérdidas que podrían superar los $200 millones.
Mientras tanto, Toy Story 5 continuó dominando la taquilla en su segundo fin de semana con $69.5 millones adicionales, acumulando más de $300 millones domésticos y demostrando que el público prefirió a Woody y Buzz antes que a Kara Zor-El.
La crítica dividida, pero Milly Alcock brilla
En Rotten Tomatoes, Supergirl se quedó en un 57% de aprobación crítica, colocándola en territorio "Rotten". Es un resultado decepcionante para una película que DC necesitaba que funcionara como trampolín hacia su ambicioso slate futuro.
Sin embargo, prácticamente cada reseña coincide en un punto: Milly Alcock es perfecta como Kara Zor-El. Variety la describió como una actriz capaz de "pasar sin esfuerzo de una fuerza cósmica ferozmente amenazante, a una protagonista genuinamente divertida, a una joven profundamente vulnerable". El problema no fue su interpretación, sino una historia que, según los críticos, se inclina demasiado hacia un tono oscuro y de ciencia ficción que no conectó con el público mainstream.
¿Qué salió mal?
Varios factores conspiraron contra Supergirl:
1. El tono. Mientras Superman apostó por una película luminosa y esperanzadora que conquistó a familias y fanáticos por igual, Supergirl eligió un camino más oscuro y violento. Kara Zor-El no es la prima optimista de Superman: es una sobreviviente traumatizada que cruza la galaxia en una "búsqueda asesina de venganza". Ese giro tonal alejó a parte del público familiar.
2. La competencia. Estrenar entre Toy Story 5 (en su segundo fin de semana aplastante) y a semanas de Minions & Monsters fue una decisión de calendario cuestionable. Ambas franquicias dominan exactamente el público familiar que Supergirl necesitaba atraer.
3. La controversia pre-estreno. Las declaraciones de Milly Alcock burlándose de sus críticos describiéndolos como "padres de cuatro hijos, cristianos" generaron una ola de rechazo que alienó tanto a sectores conservadores como a feministas, justo cuando la película necesitaba todo el apoyo posible.
¿Qué significa esto para el futuro de DC?
El timing no podría ser peor para James Gunn y Peter Safran. Con la adquisición de Warner Bros. por parte de Paramount/Skydance bajo el liderazgo de David Ellison aún fresca, el futuro de ambos al frente de DC Studios podría depender de cómo se recupere Supergirl en las próximas semanas y del rendimiento de los próximos proyectos del DCU.
Superman demostró que Gunn podía construir un universo cinematográfico convincente. Supergirl plantea la pregunta incómoda: ¿fue Superman la regla o la excepción?
La respuesta probablemente llegue con las próximas entregas del DCU. Pero por ahora, el vuelo inaugural de Kara Zor-El ha sido más un aterrizaje de emergencia que un despegue triunfal.






