Star Wars siempre ha sido sinónimo de taquilla récord. Desde que la trilogía original redefinió el concepto de blockbuster en los años 70, la franquicia de George Lucas —y después de Disney— fue considerada una apuesta segura en cualquier fin de semana de estreno. Hasta ahora.

The Mandalorian and Grogu, la primera película de Star Wars en llegar a cines en siete años (desde The Rise of Skywalker en 2019), acaba de establecer un récord que nadie en Lucasfilm quería: la peor caída en segundo fin de semana en toda la historia de la franquicia.

Los números que encendieron las alarmas en Disney

La película, dirigida por Jon Favreau, abrió con $81.7 millones durante el fin de semana largo de Memorial Day. Una cifra que ya era preocupante: fue el peor debut de Star Wars desde Attack of the Clones en 2002, y quedó muy por debajo de lo que Disney esperaba para el regreso de la saga a la pantalla grande.

Pero lo que vino después fue mucho peor.

En su segundo fin de semana, The Mandalorian and Grogu recaudó apenas $24.4 millones, una caída del 70% respecto a su debut. Para ponerlo en perspectiva: ni siquiera Solo: A Star Wars Story (2018), considerada hasta ahora el mayor fracaso comercial de la franquicia, tuvo una caída tan brutal en su segunda semana.

Y lo más humillante: fue la primera vez en la historia que una película de Star Wars perdió el primer lugar en taquilla en su segundo fin de semana.

David contra Goliat: un YouTuber de 20 años le ganó a Star Wars

The Mandalorian and Grogu - escena de la película

¿Quién le arrebató la corona a la galaxia muy, muy lejana? Nada menos que Backrooms, una película de terror producida por A24 con un presupuesto de apenas $10 millones, dirigida por Kane Parsons, un YouTuber de 20 años que empezó haciendo videos virales sobre el fenómeno creepypasta desde su habitación con Blender y Unreal Engine.

Backrooms recaudó $81.4 millones en su primer fin de semana —prácticamente lo mismo que una película de Star Wars con un presupuesto 17 veces mayor— y cruzó la barrera de los $100 millones en solo seis días, convirtiéndose en la película más taquillera en la historia de A24.

Para completar el cuadro, Obsession, otra película de bajo presupuesto ($750,000) dirigida por Curry Barker, un cineasta de 26 años que también saltó a la fama desde YouTube y TikTok, también superó a The Mandalorian en su segundo fin de semana con $26.4 millones.

Dos directores de la generación YouTube, con presupuestos que no alcanzarían para cubrir el catering de una producción de Star Wars, aplastaron a la franquicia más icónica del cine.

¿Cuánto dinero va a perder Disney?

Las cifras son alarmantes. Con un presupuesto de producción estimado en $165-175 millones y costos de marketing que elevan la inversión total a cerca de $300 millones, Disney necesita que la película recaude al menos $600 millones a nivel mundial para alcanzar el punto de equilibrio.

Con una recaudación global que ronda los $250 millones y una trayectoria en picada, los analistas proyectan que The Mandalorian and Grogu difícilmente llegará a los $375 millones mundiales. Eso significaría pérdidas superiores a los $100 millones para Disney, un golpe financiero comparable al de Solo en 2018.

¿Qué salió mal?

La caída del 70% apunta directamente al boca a boca negativo. Cuando una película pierde ese porcentaje de audiencia de una semana a otra, no es un problema de marketing ni de competencia: es que la gente que la vio no la recomendó.

Las reseñas de audiencia fueron mixtas, con muchos fans señalando que la película se sentía más como un episodio largo de la serie de Disney+ que como una experiencia cinematográfica que justificara el precio de la entrada. Otros criticaron la falta de stakes reales y una trama que no aportaba nada nuevo al universo de Star Wars.

También pesó el contexto político: semanas antes del estreno, Mark Hamill publicó comentarios sobre Donald Trump que generaron un boicot parcial entre sectores conservadores del fandom, un factor que algunos analistas consideran relevante aunque difícil de cuantificar.

¿Está roto Star Wars?

La pregunta que todos en la industria se están haciendo es si Star Wars como franquicia cinematográfica ha perdido su poder de convocatoria. Desde la división que generó la trilogía de secuelas (2015-2019), la marca ha dependido casi exclusivamente de Disney+ para mantenerse relevante.

El regreso a cines debía ser un evento. En cambio, se convirtió en una advertencia: ni la nostalgia ni Baby Yoda son suficientes si la historia no está a la altura.

Mientras tanto, los verdaderos ganadores de este verano son los creadores que crecieron haciendo contenido en internet y ahora están redefiniendo las reglas de Hollywood. La ironía no podría ser más poética: la generación que creció viendo Star Wars en streaming es la misma que ahora le está quitando el trono en la taquilla.

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