Un nuevo asalto al Trono de Hierro: por qué Aegon’s Conquest importa

Aegon’s Conquest, el próximo gran proyecto ambientado en el universo de Game of Thrones, podría convertirse en el movimiento más ambicioso de Warner Bros y HBO desde que decidieron expandir la saga con House of the Dragon. La historia de la invasión y unificación de Poniente a manos de Aegon Targaryen y sus hermanas-esposas Rhaenys y Visenya, casi 300 años antes de los eventos de la serie original, está en desarrollo y se contempla no solo como serie, sino también como una posible película épica de gran escala, al estilo de producciones como Dune.

No se trata de un spin-off más. Aegon Targaryen es la piedra fundacional de todo lo que conocemos en Westeros: el primer rey de los Siete Reinos, el responsable de forjar el mapa político y simbólico que más tarde veríamos en Game of Thrones. Llevar su historia a la pantalla, y más aún al cine, significaría reescribir la relación del público con este universo, trasladándolo del terreno seriado a la experiencia de gran formato.

De Westeros a la pantalla grande: la apuesta “tipo Dune”

Lo que más llama la atención del proyecto es la posibilidad de que Aegon’s Conquest no se quede solo en una serie dramática, sino que se convierta en un largometraje épico con una ambición visual comparable a la de Dune. Esto implica pensar la historia no únicamente como relato televisivo por episodios, sino como una obra concebida desde el principio para ser un espectáculo cinematográfico: grandes batallas, vastos paisajes, efectos visuales de alto nivel y una puesta en escena que apueste por la inmersión total.

Si se concreta, estaríamos ante la primera película ambientada en el universo de Game of Thrones. Hasta ahora, Westeros ha pertenecido por completo al territorio de la televisión, transformando la forma en que entendemos las series de gran presupuesto. Dar el salto al cine implicaría no solo cambiar el formato, sino también el ritmo, el tono y la manera de construir el espectáculo: menos horas de metraje, pero concentradas en una experiencia diseñada para la sala oscura, con una escala que haga justicia al peso mítico de Aegon.

La comparación con producciones de gran envergadura sugiere un enfoque en el que la épica bélica y el drama político convivan en el centro de la propuesta. Dragones sobre ciudades aún no unificadas, reinos enfrentados, alianzas forjadas bajo fuego y sangre: el material de base parece hecho a la medida para un relato que pida la pantalla más grande posible.

Aegon Targaryen: el mito que sostiene todo Westeros

La importancia de este proyecto no es solo comercial. A nivel narrativo, Aegon Targaryen es una figura clave en la mitología de Westeros. Su conquista de Poniente se menciona de forma recurrente en Game of Thrones y se retoma en House of the Dragon, pero hasta ahora nunca se ha mostrado en pantalla con detalle. La posibilidad de verlo finalmente en acción abre la puerta a explorar el origen del Trono de Hierro y la lógica de poder que dará forma a las tragedias que conocemos después.

En House of the Dragon se sugiere una motivación que va más allá de la mera ambición: Aegon habría emprendido su conquista tras prever un invierno devastador que amenazaría a toda la humanidad desde el Norte, y la idea de que solo un Targaryen sentado en el Trono de Hierro podría unir a los Siete Reinos para enfrentar esa amenaza. Con ese matiz, la historia deja de ser únicamente un relato de dominación y se convierte en una mezcla de profecía, responsabilidad y legado, en la que la conquista se lee también como una apuesta desesperada por asegurar el futuro.

Tras años en los que se ha hablado del “peso de la corona” y del coste humano del poder, regresar al origen de todo permitiría contrastar la promesa fundacional de los Targaryen con el caos, las traiciones y las guerras civiles que se desatan siglos después. Ver nacer el imperio que luego se desmorona añade una capa de tragedia que el público ya conoce, pero que ahora podría observar desde el principio.

Un proyecto que se cocina a fuego lento

La historia de Aegon’s Conquest lleva tiempo rondando los despachos. Ya en 2024 se informó que un spin-off centrado en Aegon estaba en desarrollo, con Mattson Tomlin —guionista de The Batman Part II— vinculado al proyecto. Desde entonces, no han habido grandes actualizaciones oficiales, lo que indica que el estudio se mueve con cautela, evaluando formatos, escalas y direcciones creativas antes de dar luz verde definitiva.

Actualmente, el proyecto se encuentra en etapas tempranas de desarrollo. Eso explica la prudencia: HBO y Warner Bros parecen más interesados en construir una base sólida que en anunciar por anunciar. Una historia tan cargada de batallas, dragones y decisiones políticas de alto impacto requiere una planificación meticulosa. No solo por el presupuesto que implicaría, sino por el peso que tendría dentro de la mitología general del universo.

La sola idea de decidir si Aegon llegará primero en forma de serie o de película ya es reveladora. Un formato seriado permitiría explorar con calma la campaña de conquista, las dinámicas entre Aegon, Rhaenys y Visenya, y la resistencia de cada reino. Una película, en cambio, exigiría condensar la historia en un arco más compacto, pero con una intensidad visual y emocional que podría marcar un antes y un después para la franquicia.

Fuego, sangre y dragones: el terreno que HBO ya domina

Imagen promocional de House of the Dragon con Targaryen y dragones, relacionada con Aegon’s Conquest y la conquista de Poniente

Uno de los argumentos a favor de este proyecto es que House of the Dragon y las últimas temporadas de Game of Thrones ya demostraron que HBO sabe cómo manejar batallas con dragones y grandes secuencias bélicas en televisión. El lenguaje visual de Westeros ha evolucionado hasta un punto en el que las criaturas aladas, las ciudades arrasadas y los ejércitos enfrentados pueden sostenerse con credibilidad en pantalla chica.

Sin embargo, Aegon’s Conquest parece pensada para ir un paso más allá. La unificación de Poniente es, en esencia, una campaña militar a gran escala, con múltiples frentes, reinos orgullosos rehusándose a doblar la rodilla y un ejército que no solo avanza por tierra, sino desde el aire, montado en dragones que redefinen el equilibrio de poder. Es un escenario que pide más espacio, más recursos y un diseño de producción todavía más ambicioso.

Si la historia termina llegando al cine, HBO tendría la oportunidad de capitalizar todo lo aprendido en televisión y trasladarlo a una experiencia que potencie cada rugido de dragón y cada choque de espadas. Si se mantiene como serie, en cambio, podría convertirse en el proyecto que termine de consolidar a Westeros como uno de los universos televisivos más completos de la historia reciente.

El efecto dominó: Jon Snow, Arya Stark y el futuro del universo

El desarrollo de Aegon’s Conquest no ocurre en un vacío. En el mismo informe en el que se hablaba de este proyecto, también se mencionó que la serie secuela centrada en Jon Snow —que en su momento se dio por descartada— podría volver a estar en desarrollo. En esta nueva etapa, se contempla incluso la aparición de Arya Stark y la posibilidad de situar parte de la historia en Essos.

Imagen promocional de A Knight of the Seven Kingdoms en el universo de Game of Thrones, con caballero y escudero viajando por Westeros

Si ambas piezas avanzan, el mapa de Westeros en pantalla se volvería más complejo y atractivo: por un lado, el pasado remoto con la fundación de los Siete Reinos; por otro, el futuro inmediato tras los eventos de Game of Thrones, siguiendo a personajes que el público ya conoce y con los que tiene un vínculo emocional muy sólido. Entre ambos extremos, House of the Dragon actuaría como puente, rellenando el hueco y mostrando cómo la promesa de Aegon se transforma poco a poco en conflicto interno.

Más que una simple expansión comercial, esto configuraría un universo narrativo en capas, donde cada época dialoga con las demás: el origen del Trono de Hierro, las guerras que casi lo destruyen y las consecuencias finales para quienes sobreviven a todo. En ese contexto, Aegon’s Conquest se vuelve una pieza casi obligatoria para completar el rompecabezas.

Entre la leyenda y la pantalla: lo que está en juego

Por ahora, nada está asegurado. El proyecto de Aegon’s Conquest sigue en desarrollo temprano y HBO se toma su tiempo, consciente de que cualquier paso en falso podría desgastar una marca que aún conserva una enorme fuerza entre el público. Pero precisamente por eso, la sola idea de ver la conquista de Poniente, con dragones sobrevolando un Westeros todavía fragmentado, despierta expectativas que van más allá del simple fan service.

La historia de Aegon no solo explica cómo se formaron los Siete Reinos; también cuestiona el precio de la unidad, el papel de la profecía y la delgada línea entre salvador y conquistador. Tras una década en la que Game of Thrones ha marcado la conversación sobre el poder, la violencia y el destino en la televisión, regresar al momento en que todo comenzó podría darle al universo una nueva vida, ya sea en la sala de cine o en la pantalla de casa.

Mientras Warner Bros y HBO deciden si el rugido de los dragones se escuchará primero como serie o como una película épica tipo Dune, lo único claro es que Aegon’s Conquest tiene el potencial de convertirse en el próximo gran capítulo de una franquicia que todavía no ha dicho su última palabra.