Un nuevo récord en los Oscar: cuando 16 nominaciones reescriben la historia
El nuevo récord en los Oscar llega de la mano de The Sinners, la película de terror de Ryan Coogler que acaba de convertirse en el título más nominado de la historia de la Academia de Cine de Hollywood. En la carrera por los Oscar 2026, el filme ha logrado algo que parecía casi imposible: sumar un total de 16 nominaciones, una cifra inédita que deja atrás a clásicos que durante décadas parecían intocables.
Hasta ahora, el techo histórico estaba en 14 nominaciones, un récord compartido por tres títulos de épocas muy distintas: Eva al desnudo (1950), Titanic (1997) y La La Land (2016). Tres películas muy diferentes unidas por un mismo hito. Con la irrupción de The Sinners en la 98ª edición de los premios, ese podio se reorganiza por completo.
El resultado no es solo una anécdota numérica: habla de cómo la Academia está mirando hoy al cine de género, de cómo se reconfiguran las categorías y de qué tipo de producciones concentran el foco de la industria en este momento.
Del Olimpo de Titanic al dominio de The Sinners

Durante años, cuando se hablaba de películas récord en los Oscar, los cinéfilos recurrían a la misma tríada: Eva al desnudo, Titanic y La La Land. Cada una con 14 nominaciones, cada una convertida en símbolo de su década y en referente de lo que significa arrasar en la temporada de premios.
Ese equilibrio, sin embargo, se rompe con la irrupción de The Sinners. La cinta, estrenada en 2025 y con una duración de 2 horas y 17 minutos, entra en la historia de los Oscar no solo por su presencia masiva, sino por el tipo de película que representa: un título de terror que ha logrado colarse en prácticamente todos los apartados clave.
Que una producción de este género supere a gigantes como Titanic en número de nominaciones es un síntoma claro de cómo han cambiado las prioridades de la Academia. El terror ya no ocupa únicamente espacios marginales o categorías técnicas: ahora se sienta en la misma mesa que los grandes dramas y las apuestas más prestigiosas de cada año.
Ryan Coogler y Michael B. Jordan, al frente del fenómeno

En el centro de esta tormenta perfecta está Ryan Coogler, que se confirma como uno de los directores clave de su generación al firmar la película más nominada de la historia de los Oscar. The Sinners no solo le vale una nominación como Mejor director, sino que también sitúa a su reparto en primera línea de la temporada de premios.
Michael B. Jordan encabeza el elenco y se cuela en la categoría de Mejor actor, consolidando su condición de protagonista absoluto de la cinta. A su lado, Delroy Lindo y Wunmi Mosaku obtienen nominaciones como Mejor actor de reparto y Mejor actriz de reparto, respectivamente, reforzando la idea de que el trabajo interpretativo del film es uno de sus pilares fundamentales.
La presencia de nombres como Hailee Steinfeld y Miles Caton en el reparto termina de dibujar un proyecto que combina estrellas consolidadas, caras cada vez más reconocibles y una apuesta clara por un conjunto coral que funciona tanto en lo dramático como en lo puramente genérico.
Todas (o casi todas) las categorías clave
La magnitud del fenómeno se entiende de verdad cuando se repasa la lista de categorías en las que The Sinners está presente. Más allá de las nominaciones a Mejor película, dirección e interpretaciones protagonistas y de reparto, la cinta ha conseguido entrar en prácticamente todos los apartados que definen el esqueleto de una gran producción contemporánea.
En el terreno creativo, la película compite por el premio a Mejor guion original, consolidando la importancia de su historia y su construcción dramática. La música también tiene un papel central: está nominada a Mejor banda sonora original y Mejor canción original, dos categorías que subrayan cómo el universo sonoro del film contribuye a su identidad.
En el apartado técnico, The Sinners se anota nominaciones en Mejor edición, Mejores efectos visuales, Mejor diseño de producción y Mejor dirección de fotografía. Un recorrido prácticamente completo por el corazón formal de una superproducción contemporánea, donde el montaje marca el ritmo, los efectos visuales refuerzan la propuesta de terror y el diseño de los espacios y la luz construyen un mundo propio.
A eso se suman las candidaturas a Mejor maquillaje y peluquería, Mejor diseño de vestuario y Mejor sonido. Es decir: desde la concepción visual y física de los personajes hasta la forma en la que el espectador escucha y experimenta cada escena, la cinta ha sido reconocida como un todo que funciona de manera cohesionada.
La nueva categoría que cambia el tablero: Mejor reparto
Pero hay un detalle que hace aún más singular este récord: las 16 nominaciones de The Sinners incluyen una presencia en una categoría que debuta precisamente en esta edición de los premios, la de Mejor reparto. Se trata de un reconocimiento al trabajo colectivo del elenco que pone el foco, no tanto en el lucimiento individual, sino en cómo todas las interpretaciones dialogan entre sí.
En este nuevo apartado, The Sinners compite con otros títulos clave de la temporada: Hamnet (2025), Marty Supreme (2025), Una batalla tras otra (2025) y El agente secreto (2025). Una selección que dibuja un mapa claro de las producciones con elencos más sólidos del año.
La introducción de esta categoría tiene un doble efecto. Por un lado, amplía las posibilidades de reconocimiento para películas que basan buena parte de su fuerza en lo coral. Por otro, contribuye a inflar las cifras de nominaciones totales. Aun así, el logro de The Sinners no depende únicamente de esta novedad: incluso sin el premio a Mejor reparto, la cinta habría sumado 15 nominaciones, superando igualmente el récord histórico anterior.
Una carrera abierta y rivales de peso
Que una película rompa el récord de nominaciones no significa que tenga el triunfo asegurado. En esta 98ª edición, la competencia es especialmente dura. The Sinners se mide a títulos con mucha fuerza como Una batalla tras otra, Valor sentimental (2025) y Marty Supreme, que aparecen como rivales a tener muy en cuenta en las categorías principales.
La historia de los premios demuestra una y otra vez que la cinta más nominada no es necesariamente la más premiada. El verdadero suspense se jugará en cómo se reparten los galardones entre estos grandes contendientes, y si el entusiasmo por The Sinners se traduce en una avalancha de estatuillas o en un reconocimiento más dosificado.
El próximo 16 de marzo, con Conan O'Brien como maestro de ceremonias, se despejarán todas las incógnitas. Lo que ya nadie puede discutir es que la película de Ryan Coogler ha marcado un antes y un después en la estadística de los Oscar.
Qué significa este récord para el cine de género
Más allá de los números, el éxito de The Sinners abre un debate interesante sobre la relación de la Academia con el cine de género, y en particular con el terror. Que un título de estas características llegue a 16 nominaciones implica que ya no se le relega al papel de rareza o de placer culpable, sino que se le reconoce como una pieza central del panorama cinematográfico del año.
Este giro no solo beneficia a una película concreta, sino que envía un mensaje claro a estudios, cineastas e intérpretes: apostar por propuestas arriesgadas dentro del género puede ser compatible con la aspiración a los premios más prestigiosos. El terror ya no se limita a buscar el impacto inmediato en taquilla, también puede ocupar el centro del discurso crítico y de la temporada de premios.
En esa tensión entre tradición e innovación, The Sinners se convierte en una especie de bisagra: respeta muchos de los códigos del cine espectacular contemporáneo, con un apartado técnico muy cuidado, y al mismo tiempo se adentra en un terreno históricamente menos reconocido por la Academia.
Un récord que ya forma parte de la mitología de los Oscar
Con sus 16 nominaciones, The Sinners se suma a la lista de títulos que se mencionarán cada vez que se hable de grandes hitos de los Oscar. Igual que durante años se evocaron los 14 reconocimientos de Eva al desnudo, Titanic o La La Land, a partir de ahora el nombre de la película de Ryan Coogler será inevitable en cualquier repaso histórico.
El 16 de marzo se sabrá cuántas estatuillas termina llevándose a casa. Pero, gane más o gane menos, el récord ya está escrito. Y en la memoria colectiva de los cinéfilos, eso pesa casi tanto como un puñado de Oscars sobre la repisa.
Para el público, para la industria y para quienes siguen con lupa cada temporada de premios, esta nueva marca es una señal de que los Oscar siguen mutando: incorporan nuevas categorías, amplían el tipo de cine que abrazan y, de paso, reescriben una y otra vez su propia leyenda.




