El reinicio de Resident Evil dirigido por Zach Cregger no necesitó un fin de semana completo para meterse en los libros de historia. La película recaudó US$26.3 millones el viernes, su primer día en cartelera en Estados Unidos, repartidos en 3,684 salas.
De esa cifra, US$8.8 millones salieron de las funciones del jueves. El resto entró el viernes, con salas llenas y un boca a boca que venía calentando desde antes del estreno. Es el mejor arranque en toda la historia de la franquicia en el cine.
Un solo día que iguala un fin de semana entero
Para medir el tamaño del golpe hay que volver a 2010. El récord anterior lo tenía Resident Evil: Afterlife, que abrió con unos US$26 millones… en su fin de semana completo. La cinta de Cregger hizo prácticamente lo mismo en veinticuatro horas.
Aquella película, además, terminó su carrera con US$300 millones en todo el mundo y era, hasta el viernes, la referencia máxima de la saga. Ese techo duró dieciséis años y cayó sin que nadie alcanzara a discutirlo.
Las proyecciones para el fin de semana completo son igual de contundentes. Sony calcula entre US$53 y US$55 millones en el mercado doméstico, mientras que fuentes de exhibición manejan números más agresivos, de hasta US$60 millones. A nivel global, Deadline estima un arranque cercano a los US$80 millones.
Más en tres días que otras entregas en toda su vida
Ese arranque de fin de semana deja otra estadística incómoda para el pasado de la saga: supera el total doméstico de por vida de varias películas anteriores. La original de 2002 cerró su carrera en Estados Unidos con US$40.1 millones, y Welcome to Raccoon City (2021) se quedó en apenas US$17 millones.
Con un presupuesto de US$75 millones, la producción de Sony y Columbia Pictures junto a Constantin Film y Davis Films queda en posición de recuperar su costo casi de entrada. Para una película de terror con clasificación R, es el escenario ideal.
Las notas también acompañan
La taquilla no llegó sola. La película sostiene un 96% de la crítica y un 91% de la audiencia en Rotten Tomatoes, un registro que ya habíamos cubierto cuando la cinta rompió el récord del agregador para la franquicia.
El dato más relevante para lo que viene está en otro lado: el CinemaScore fue B+, la nota más alta que ha conseguido una película de Resident Evil, que nunca había superado la B. En PostTrak el público la calificó con 4.5 sobre 5. Son las métricas que anticipan si una película aguanta en cartelera o se desploma en la segunda semana.
El efecto Cregger
Nada de esto es casualidad. Cregger viene de estrenar Weapons en 2025, que abrió con US$43.5 millones y terminó con US$270 millones a nivel mundial. En dos películas consecutivas convirtió el terror original en un evento comercial.
Su decisión más arriesgada fue no adaptar ningún juego en concreto. La historia es original y está ambientada en el universo de Resident Evil: Bryan (Austin Abrams), un mensajero médico, queda atrapado en un brote infeccioso mientras intenta completar una entrega. Lo acompañan Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser y Johnno Wilson.
La apuesta por el misterio se notó desde la campaña, cuando Sony mostró apenas los primeros treinta minutos a la prensa y dejó que las reacciones hicieran el trabajo.
Lo que viene ahora
La película llegó el 17 de septiembre a varios países de Latinoamérica y el 18 a Estados Unidos. Con estas notas de audiencia y sin competencia directa en terror por delante, el verdadero examen será la caída de la segunda semana.
Si el boca a boca aguanta como sugieren el CinemaScore y el PostTrak, la franquicia que durante dos décadas fue sinónimo de crítica demoledora y taquilla correcta acaba de encontrar, por fin, su película grande.






