Las entradas anticipadas para Supergirl ya están a la venta, y con ellas se activa oficialmente la cuenta regresiva para una de las películas más importantes del verano cinematográfico de 2026. No se trata solo de otra cinta de superhéroes: estamos ante la segunda producción del nuevo Universo DC diseñado por James Gunn y Peter Safran, y lo que ocurra en taquilla podría determinar la velocidad y la ambición con la que se despliegue todo lo que viene después.

Si Superman (2025) fue la declaración de intenciones —optimista, luminosa, un regreso a los valores clásicos del héroe—, Supergirl promete ser el reverso exacto de esa moneda. Y eso, en un panorama saturado de capas y mallas, puede ser exactamente lo que el género necesita.

Una Supergirl que no se parece a ninguna otra

El director Craig Gillespie (I, Tonya, Cruella) ha descrito la película como una "historia de antihéroe", una definición que ya la distancia de casi todo lo que DC y Marvel han producido en la última década. Kara Zor-El no llega a la Tierra como una salvadora esperanzada: llega como una sobreviviente rota. Creció en un fragmento de Krypton destruido, vio morir a todos los que conocía, y cuando finalmente aterrizó en nuestro planeta, descubrió que había llegado décadas tarde —su primo Clark ya era adulto, ya era Superman, ya no la necesitaba.

Esa premisa, inspirada en el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow de Tom King y Bilquis Evely, le da a la película un punto de partida emocional que pocos filmes de superhéroes se atreven a explorar. Kara celebra su cumpleaños número 23 viajando por la galaxia con su perro Krypto, intentando ahogar su dolor en alcohol y distancia. Es en ese estado donde se cruza con Ruthye Marye Knoll, una joven guerrera cuyo padre fue asesinado por Krem, un despiadado pirata espacial. Lo que sigue es una travesía intergaláctica de venganza, justicia y redención.

Una de las líneas del tráiler lo resume todo: "Superman ve la bondad en todos. Yo veo la verdad". Esa frase, que ya se ha vuelto viral, encapsula la diferencia fundamental entre los dos primos kryptonianos y establece el tono de una película que no busca inspirar esperanza, sino algo más visceral: autenticidad.

Escena de Supergirl 2026

Un elenco que apuesta fuerte

Milly Alcock, que cautivó al mundo como la joven Rhaenyra Targaryen en House of the Dragon, asume el papel de Kara Zor-El. Es una elección arriesgada y brillante: Alcock ya demostró que puede sostener un proyecto monumental sobre sus hombros, y su breve pero memorable aparición en la escena post-créditos de Superman dejó a los fans pidiendo más.

A su lado, Jason Momoa abandona el tridente de Aquaman para encarnar a Lobo, el cazarrecompensas más brutal y carismático del universo DC. Es un cambio radical para Momoa —del héroe acuático al antihéroe espacial—, y las primeras imágenes sugieren que el actor se divierte enormemente en el papel.

Matthias Schoenaerts interpreta a Krem de las Colinas Amarillas, el villano que desata la búsqueda de venganza. Eve Ridley da vida a Ruthye, la joven que arrastra a Supergirl a la acción. Y David Corenswet regresa brevemente como Superman, cerrando el vínculo entre las dos primeras películas del nuevo DCU.

Las cifras que preocupan (y las que dan esperanza)

Las preventas han generado un panorama mixto. Según datos de los primeros días de venta, Supergirl alcanzó el 65% del ritmo de The Fantastic Four: First Steps, el 92% de Ant-Man and the Wasp: Quantumania, y apenas el 54% del ritmo de preventa que tuvo Superman. Las proyecciones sitúan su estreno doméstico entre 47 y 65 millones de dólares, con una recaudación total estimada de entre 107 y 181 millones en Estados Unidos.

El problema: su presupuesto de producción se estima entre 170 y 200 millones de dólares, lo que significa que necesitará un rendimiento sólido en mercados internacionales para alcanzar la rentabilidad. Además, llega justo una semana después de Toy Story 5 (proyectada para abrir con más de 130 millones) y dos semanas después de Disclosure Day de Steven Spielberg. La competencia no podría ser más feroz.

Sin embargo, hay razones para el optimismo. Los tráilers han acumulado más de 51 millones de reproducciones en YouTube, la recepción en redes sociales ha sido mayoritariamente entusiasta, y el debate que ha generado la línea de "Yo veo la verdad" —incluyendo comparaciones con Man of Steel y discusiones entre fans de Zack Snyder y James Gunn— ha mantenido la película en la conversación durante semanas.

Por qué esta película importa más de lo que parece

Supergirl no es solo una película más del calendario de DC. Es una prueba de concepto. Si Superman demostró que James Gunn puede construir un héroe clásico, Supergirl debe demostrar que el nuevo DCU tiene espacio para tonos diferentes, para historias más oscuras, para personajes que no encajan en el molde tradicional del superhéroe.

También es una prueba para la industria en general. En un momento donde las películas de superhéroes enfrentan una fatiga creciente del público, apostar por un enfoque de antihéroe, con una protagonista femenina que bebe para olvidar y que busca venganza antes que justicia, es una declaración audaz. Si funciona, podría abrir la puerta a un tipo de cine de superhéroes más adulto, más ambiguo, más interesante.

Supergirl llega a los cines el 26 de junio de 2026, con proyecciones anticipadas para fans el 24 de junio. Las entradas ya están disponibles en Fandango y cadenas de cine participantes.