El 8 de diciembre de 1980, John Lennon y Yoko Ono se sentaron en su apartamento de Nueva York frente a un pequeño equipo de RKO Radio para hablar de Double Fantasy, el disco que acababan de lanzar juntos. Fue una conversación larga, sincera, llena de reflexiones sobre la música, la paternidad, el amor y el futuro. Horas después, Lennon fue asesinado frente al edificio Dakota. Esa entrevista quedó como su última declaración grabada en profundidad.


Cuarenta y seis años más tarde, Steven Soderbergh ha tomado esa grabación y la ha convertido en John Lennon: The Last Interview, un documental de 100 minutos que se estrenará en el Festival de Cannes 2026 el próximo 13 de mayo, en una proyección de medianoche que ya genera expectativa y polémica a partes iguales.

Un documental construido sobre la voz, no sobre la imagen

La columna vertebral del filme es el audio completo de aquella entrevista, presentado por primera vez sin cortes ni ediciones. Soderbergh ha trabajado con el apoyo del patrimonio de Lennon y ha reunido más de mil imágenes de archivo para acompañar visualmente las palabras del músico: fotografías personales, material de estudio, momentos íntimos con Ono y su hijo Sean.

La decisión de centrar todo en la voz de Lennon le da al documental un carácter casi hipnótico. No hay narrador externo. No hay cabezas parlantes explicando lo que Lennon quiso decir. Es él, hablando directamente, en lo que resulta ser una conversación extraordinariamente lúcida sobre su vida, su arte y su visión del mundo.

Steven Soderbergh, director de John Lennon: The Last Interview

El 10% que incendió la conversación: inteligencia artificial en el documental

Lo que ha convertido este proyecto en tema de debate global antes siquiera de su estreno es la decisión de Soderbergh de incorporar inteligencia artificial generativa en aproximadamente el 10% del metraje. En colaboración con Meta, el director creó secuencias visuales que él describe como «surrealismo temático»: imágenes oníricas que acompañan los momentos más abstractos de la conversación de Lennon.

Cuando la noticia se filtró, la reacción fue inmediata. Muchos asumieron lo peor: que Soderbergh intentaría «resucitar» digitalmente a Lennon, crear una versión artificial del músico hablando a cámara. El director salió rápidamente a aclarar que no es el caso.

Según Soderbergh, las secuencias generadas por IA son «obviamente artificiales» y funcionan de la misma manera que los efectos visuales o el CGI en cualquier producción cinematográfica. Los ejemplos que ha descrito incluyen imágenes de bebés llorando con ropa de los años sesenta y cavernícolas representando comportamientos masculinos primitivos, secuencias que buscan ilustrar visualmente las ideas que Lennon expresaba en la entrevista, no replicar su imagen.

Sean Ono Lennon defiende el proyecto

Un factor decisivo en la percepción pública del documental ha sido el respaldo de Sean Ono Lennon, hijo del músico. Sean no solo aprobó el proyecto, sino que ha salido a defenderlo públicamente, afirmando que su padre habría querido explorar y jugar con esta tecnología. Ese aval familiar le da al filme una legitimidad que difícilmente podría conseguir de otra manera.

El patrimonio de Lennon abrió sus archivos para Soderbergh, proporcionando material visual nunca antes visto que constituye la mayor parte del documental. La IA, insiste el director, es un complemento creativo, no un sustituto de la realidad.

El contexto de Cannes 2026: un festival que no esquiva la polémica

El estreno llega en un momento particularmente sensible. La 79ª edición de Cannes, presidida por Park Chan-wook, ya viene cargada de conversaciones sobre el papel de la tecnología en el cine. La Academia de Hollywood acaba de prohibir que actuaciones generadas por IA compitan por un Oscar, una decisión motivada en parte por el caso de Val Kilmer en As Deep as the Grave. En ese clima, un director de la talla de Soderbergh usando IA en un documental sobre una de las figuras más veneradas de la cultura popular garantiza que la discusión será intensa.

Soderbergh ha declarado que «les debe honestidad a las personas» sobre el uso de esta tecnología, y que prefiere ser transparente desde el principio para que el público pueda juzgar por sí mismo. Es una postura que contrasta con la opacidad que ha rodeado otros proyectos recientes que emplean IA sin informar claramente al espectador.

¿Por qué importa este documental?

Más allá de la polémica tecnológica, John Lennon: The Last Interview plantea una pregunta fundamental: ¿cómo contamos las historias de quienes ya no están? El cine documental siempre ha lidiado con esta tensión entre preservar y reinterpretar, entre dejar que los archivos hablen por sí mismos y moldearlos para una nueva audiencia.

Soderbergh parece haber encontrado un punto intermedio arriesgado pero coherente: el 90% del documental es archivo puro, la voz real de Lennon en su momento más vulnerable y honesto. El 10% restante es una experimentación visual que, según quienes ya han visto fragmentos, no pretende engañar sino amplificar emocionalmente lo que se escucha.

Las entradas para la proyección en Cannes estarán disponibles a partir del 15 de mayo, y todo indica que será uno de los eventos más comentados del festival. Para los fans de Lennon, para los cinéfilos y para cualquiera interesado en el futuro de la narrativa audiovisual, este documental promete ser una experiencia que trasciende la simple biografía musical.

El debate está servido. Y probablemente eso es exactamente lo que tanto Lennon como Soderbergh habrían querido.