El cine y la televisión perdieron una de sus voces más reconocibles. Peter Cullen, el actor canadiense que durante cuatro décadas fue Optimus Prime, murió a los 85 años en su casa de Los Ángeles. Su agente, Kevin Motley, confirmó la noticia el 27 de agosto de 2026. No se informó una causa de muerte.
Su familia lo despidió con un comunicado breve y luminoso: Cullen "falleció en paz, rodeado de su amorosa familia, y permanece en los corazones de sus muchos amigos e innumerables seguidores en todo el mundo". En el mismo texto pidieron honrar su legado sirviendo a las comunidades y guiando a los demás "con compasión, integridad y lealtad".
Nació en Montreal y encontró su voz en 1984
Peter Cullen nació el 28 de julio de 1941 en Montreal, Canadá. Antes de convertirse en una leyenda del doblaje construyó una carrera larga y discreta en la locución y el trabajo de voz para televisión.
Todo cambió en 1984, cuando la serie animada The Transformers lo eligió para dar voz al líder de los Autobots. Ese registro grave y sereno definió al personaje de inmediato: un líder que nunca necesitó gritar para imponerse.
Cuarenta años de "Autobots, transformen y avancen"
De ahí en adelante, Optimus Prime y Peter Cullen fueron prácticamente inseparables. Prestó su voz a The Transformers: The Movie (1986), donde el personaje incluso llegó a morir, y a buena parte de las series animadas que la franquicia produjo en las décadas siguientes.
El salto definitivo llegó en 2007, cuando Michael Bay lo convocó para la primera película en imagen real. Cullen sostuvo el papel en la saga en imagen real desde ese 2007 hasta Transformers: Rise of the Beasts (2023). Fue un caso raro en Hollywood: el mismo actor, el mismo personaje, cuatro décadas después.
Esa continuidad se interrumpió apenas una vez. Para Transformers One (2024), que narra la juventud del personaje, la producción recurrió a Chris Hemsworth, y el propio equipo explicó que la historia exigía un Optimus todavía inmaduro, anterior al líder que Cullen había definido.
Ígor, la criatura de Predator y una carrera enorme
Reducir a Cullen a un solo robot sería injusto. Desde 1988 fue también la voz de Ígor, el burro melancólico de Winnie Pooh, un papel que solía describir como su favorito después de Optimus Prime. Dos personajes opuestos —el líder inquebrantable y el pesimista entrañable— convivieron en la misma garganta durante décadas.
Su currículum incluye además trabajo de voz en Knight Rider y algo que casi nadie asocia con él: los gruñidos y chasquidos de la criatura de Depredador (1987). Si esa cacería te dio miedo de niño, parte de la culpa fue suya.
Un legado que se mide en generaciones
Lo notable del caso Cullen es lo que representó para el público. Para millones de personas en América Latina y el mundo, Optimus Prime no fue solo un juguete que se convertía en camión: fue una primera lección sobre liderazgo, sacrificio y decencia, dicha con una voz que sonaba a certeza.
Como ocurrió con otras despedidas recientes en el mundo del espectáculo —el caso de Tim Curry lo mostró hace poco—, el duelo se volvió colectivo en cuestión de horas. Los fans llenaron las redes con la misma línea, repetida como un rezo: "Autobots, transformen y avancen".
La franquicia que él ayudó a construir ha atravesado de todo, desde éxitos taquilleros hasta controversias sonadas, y aun así hubo una constante durante cuarenta años. Esa constante tenía nombre.
Su familia cerró el comunicado con la frase que Cullen repetía en convenciones y entrevistas, y que resume mejor que cualquier obituario lo que dejó: "sean lo suficientemente fuertes para ser amables". The Hollywood Reporter fue uno de los primeros medios en confirmar la noticia.






