El cine perdió a uno de sus rostros más inclasificables. Tim Curry, el actor y cantante británico que convirtió a Frank-N-Furter en un símbolo pop y que fue el primer Pennywise de la pantalla, murió a los 80 años en su casa de Los Ángeles, según reportaron medios estadounidenses el 26 de agosto de 2026.
Hasta el momento no se ha informado una causa oficial de muerte. Curry había sufrido un derrame cerebral en 2012 que afectó su habla y lo dejó sin poder caminar, aunque continuó trabajando como actor de voz durante más de una década después.
El científico loco que convirtió el cine en un ritual
Nacido en 1946 en Cheshire, al noroeste de Inglaterra, Curry se formó en los escenarios del West End londinense. Allí encarnó por primera vez al doctor Frank-N-Furter, el "travesti dulce de Transilvania" de The Rocky Horror Show, antes de trasladar el personaje al cine en 1975 con The Rocky Horror Picture Show.
La película fracasó en su estreno y luego hizo algo que casi ninguna hace: se volvió inmortal. Las funciones de medianoche, el público disfrazado, los diálogos gritados desde la butaca. Nada de eso existiría sin la seguridad absoluta con que Curry sostuvo ese personaje, sin pedir permiso ni disculpas.
El Pennywise original
Quince años después llegó el otro papel que lo persigue en el imaginario colectivo. En la miniserie televisiva It (1990), adaptación de la novela de Stephen King, Curry interpretó a Pennywise, el payaso que acecha en las alcantarillas de Derry.
Su versión no dependía de efectos digitales ni de maquillaje extremo: bastaba con esa sonrisa que se ensanchaba un segundo de más y esa voz que pasaba de la ternura al gruñido en la misma frase. Toda una generación aprendió a desconfiar de los payasos por su culpa.
Entre ambos monstruos hubo otro igual de memorable: Darkness, el demonio de piel roja y enormes cuernos negros de Legend (1985), de Ridley Scott. Curry actuó sepultado bajo horas de prótesis, y aun así el personaje resultó magnético gracias a una interpretación construida casi por completo con la voz.
Comedia, aventura y una voz irrepetible
Reducirlo al terror sería injusto. Ese mismo 1985 protagonizó Clue, la comedia de enredos basada en el juego de mesa, donde su mayordomo Wadsworth resuelve el caso corriendo por la mansión en un monólogo que hoy se cita de memoria. La película también fue un fracaso comercial que el tiempo convirtió en objeto de culto.
Su filmografía suma más de cien créditos entre cine, televisión y videojuegos: el estafador Rooster Hannigan en la versión de Annie (1982), el conserje de Mi pobre angelito 2, el villano de Congo, el pirata Long John Silver en Muppet Treasure Island (1996) y el profesor Ratigan de Basil, el ratón superdetective. También brilló en Broadway con Monty Python's Spamalot.
La animación fue su otro reino. Esa voz elástica, capaz de ronronear y amenazar al mismo tiempo, lo volvió el villano favorito de decenas de series y videojuegos, un trabajo que siguió haciendo incluso después del derrame.
La última palabra fue suya
En sus memorias de 2025, tituladas Vagabond, Curry cerró cualquier debate sobre su vida privada con una frase que lo retrata entero: "He amado y he sido amado. El resto no es asunto de nadie".
Su muerte se suma a un año difícil para la industria, que ya había despedido a la actriz de The Ring, como recordamos en el obituario de Daveigh Chase, y al legendario Robert Duvall, dos ausencias que también dejaron huella en el cine reciente.
Quedan sus películas, que no envejecen porque nunca intentaron encajar en su época. Quedan el labial, los cuernos, el payaso y el mayordomo. Y queda la certeza de que nadie más iba a hacer nada de eso igual.
Puedes leer la información original en The Hollywood Reporter.






